Entre los restaurantes destacados de la calle Alonso Cano

Hay otro Alonso en el distrito de Chamberí, bien diferente de Alonso Martínez: Alonso Cano es una larga calle hacia el norte, en vez de una plaza en el límite sur del distrito, y un gran pintor, escultor y arquitecto -y polémico ciudadano- del Siglo de Oro en vez de un docto jurista y político del XIX. Sobre ambos lugares y ambos personajes escribió el cronista Pedro de Répide en su callejero periodístico hace un siglo.

Una clara diferencia en las narraciones es que Répide tenía mucho que contar sobre lo que fue la puerta de Santa Bárbara del Madrid medieval, mientras que del trazado de Alonso Cano poco podía decir porque eso era puro ensanche de Chamberí en aquellos años 20: «La calle de Alonso Cano ha sido recientemente abierta por completo, con la demolición de la vieja casa del paseo de Martínez Campos que tapaba toda su entrada. Y en esta calle, con vuelta a la de García de Paredes, se ha construido una hermosa casa de estilo español, que pudiese llamarse el alcázar de Chamberí».

Estaría bien que este dato siguiese valiendo hoy, pero hemos buscado insistentemente y no parece que el edificio que allí se encuentra, las dos plantas de ladrillo del colegio La Inmaculada-Marillac, pudiese jamás compararse a un alcázar… Es más reciente: adiós, pues, bello edificio. Eso sí, apuntemos que ese colegio concertado es también el centro electoral de la zona, y que allí votan muchos chamberileros, incluida su querida presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Y, tras él, todo el complejo de las Hijas de la Caridad resalta la tradición católica y educativa del barrio. En la esquina, el bar gallego Ni Subo ni Bajo agrega ese toque de ironía chamberilera.
Así que, para empezar, regresemos al artista que dio su nombre a aquella calle, que nacía a mediados de los años 20 del pasado siglo. Lo que cuenta Répide del artista nacido en 1601 es digno de nota, entre otras cosas porque los madrileños de hoy no suelen tener idea de ello: «Su novelesca vida está llena de emocionantes episodios. Vivió y trabajó en Sevilla, donde educó su temperamento con los ejemplos que allí encontraba de las tres artes a que hubo de consagrarse, y su desafío con el pintor don Sebastián del Llano le obligó a huir de esa ciudad».

Bienvenidos al Ni Subo Ni Bajo, un sitio donde la terriña siempre llama